Por: José Ossemani

Era un 22 de abril de 1915 a las primeras horas de la tarde, en una población de Bélgica que separaba las fuerzas aliadas de las alemanas.

De repente un extraño globo seguido de una bengala roja apareció en el cielo; era la señal para que los germanos liberaran 168 toneladas de gas cloro, que el viento arrastró hacia las tropas francesas y argelinas. Una nube tóxica de color gris envolvió por sorpresa a los hombres causándoles ceguera, tos nauseas y dolor de cabeza y pulmones. En minutos dos divisiones de diez mil hombres presos del pánico se desbandaron y cayeron bajo las balas de los alemanes. No eera el gas quien los mató, era el pánico ante lo desconocido, la Neurosis de Combate.

Esto no fue totalmente novedoso, miles de años antes, varios ejércitos utilizaron la estrategia de contaminar las ciudades asediadas catapultando cadáveres infectados o excrementos a través de los bloques amurallados, generando pestes, hedores y sobre todo pánico.

En las contiendas anteriores a la I Guerra Mundial, tanto los soldados como sus superiores sabían que los enfrentamientos se resolvían cuerpo a cuerpo en el campo de batalla. El enemigo era un ser visible, audible y palpable. En este caso era un gas…un fantasma..Las razones de la neurosis de combate habría que explicarlas porque los soldados no se enfrentaban físicamente al enemigo, sino que aguardaban en la trinchera victimas del pánico, inmóviles y sin poder reaccionar. Gran parte de esa neurosis se resolvió cuando los ejércitos dotaron a sus tropas de máscaras antigás y equipos de protección individual.

Al final de la Gran Guerra las naciones quedaron tan horrorizadas por el uso de armas químicas que decidieron intervenir en el Protocolo de Ginebra en 1925, y en la Liga de Naciones en 1929.El protocolo, que aún sigue vigente, prohibe el uso de gases asfixiantes y venenosos, además de las armas bacteriológicas y víricas. Sin embargo, no todos lo han firmado China y Estados Unidos, se reservan el derecho de usar esas armas contra países que tambien las usen . Algo que el Protocolo de Ginebra no prohibía ni prohibió, era la investigación, el almacenamiento o el traslado de sustancias quimicas o biológicas..Hoy se discute si la pandemia que nos invade fue provocada intencionalmente o a causa de una mutacion biologica natural,pero sea cual fuera la causa, los riesgos y las consecuencias son las mismas.

Estamos ante un enemigo invisible (a simple vista), que no solo nos invade si no que nos penetra y pasa a habitar nuestro cuerpo.Sus dimensiones no entran en el entendimiento de la mayoria de los humanos ya que pertence al mundo nanométrico.Es parte del mundo fantasmagórico de los “malos espíritus” que tanto preocupaban a los guerreros de la antigüedad.Se deposita en las superficies que habitualmente tocamos y se introduce por nuestras mucosas como un Alien hambriento. Para colmo nos dicen que cosas tan simples e insólitas para la mayoría, como el jabón,el alcohol y la lavandina lo pueden neutralizar.Hasta el momento la única manera de enfrentarlo es con medidas de protección,lavado de manos y superficies y mantener una distancia de 1,5 a 2,00 mts entre personas.Por eso se dicto la cuaretntena obligatoria que tantos han desobedecido.

Para conocer un poco mas nuestro invasor veamos que dijo Bettie J. Graham, Ph.D: “Un virus es un agente infeccioso que está en el límite de lo que consideramos un organismo vivo. Es una partícula mucho más pequeña que una célula bacteriana, y consiste en un pequeño genoma de ADN o ARN rodeado por una cubierta proteica. Los virus entran en las células huésped y secuestran las enzimas y los materiales de dichas células huésped para producir más copias de sí mismos. Los virus causan una amplia variedad de enfermedades en plantas y animales, incluido el SIDA, el sarampión, la viruela y la poliomielitis.Los virus sólo pueden sobrevivir dentro de una célula viva. Necesitan una célula viva para poder sobrevivir y replicarse. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, pero sí lo son las vacunas, así como algunos antivirales.”

Quiero concluir esta primer entrega con las palabras de la Lic. En Psicología Daiana Entrialgo, cuando le pregunté por que motivo pensaba que la gente no cumplía con la cuarentena de manera estricta: “La negación es un mecanismo de defensa propio del ser humano neurótico- me dijo.Nadie tiene certeza sobre la muerte. Los neuróticos no tenemos inscripto el significante muerte en nuestro aparato psíquico. Por lo tanto, no sabemos de ella, todo es incierto. Y esa incertidumbre da miedo, paraliza, angustia.

Como mecanismo defensivo muchas personas niegan su existencia, hacen caso omiso a todo aquello que pueda conducir a la muerte.”Prefiero creer que fue por eso que ese fin de semana la gente “huyo” hacia la costa y no por desidia o indolencia.

En una próxima entrega analizaremos cómo el sistema nervioso vegetativo interviene en la regulación de nuestras defensas y la relación que el estrés genera sobre nuestras estructuras. Comentaremos estrategias para P con el mantenimiento de la homeóstasis desde nuestro humilde aporte de TMR.

Lic Jose Ossemani

Director de Concepto TMR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *