El estrés traumático que generó el “enemigo invisible” en los soldados de la I
Guerra Mundial y en las sucesivas contiendas donde se emplearon agentes
químicos y biológicos ,ronda hoy sobre la humanidad debido a la pandemia del
Covid19.
El peligro está presente por breves segundos en el aire, y luego cae a
superficies que habitualmente compartimos,tocamos y pisamos. Su presencia
nos impide la interaccion social inmediata, las reuniones entre amigos,la
libertad para desempeñar nuestra vida social y laboral habitual, orada la
economía y nos limita algo tan sencillo e intimo cómo tocarnos la cara, los ojos
y la boca.Es decir, desarma nuestros mecanismos de participación social
interactiva que han sido una herramienta fundamental en la evolución de
nuestra especie y en el manejo de los conceptos de solidaridad ,
cooperativismo y bien común.
Quienes trabajamos en terapias manuales sabemos la importancia del contacto
fisico en relacion a disminuir el estrés y estimular los mecanismos de defensa
potenciando al sistema inmunológico.
Este virus no solo nos aisla mediante guantes, barbijos, equipos de protección,
máscaras, mamparas,persianas y cuarentenas, sino que nuestra conducta ante
el desconocido casual que cruzamos en la calle, en un pasillo o en el ascensor,
nos lleva a esquivarlo y bajar la vista ,perdiendo el contacto de la mirada,
estrategia que nos ha ayudado filogenêticamente a diferenciar al enemigo del
enemigo y administrar los circuitos de sociabilizacion y compromiso
comunitario que nos fortaleció como sociedad y cómo especie.
El Factor Miedo y la Desconfianza corren el riesgo de instalarse entre nosotros
y lastimar nuestro sistema organico y emocional.
Los seres humanos contamos con mecanismos que permiten adaptarnos al
medio mediante la interacción y la comunicación de las funciones mentales
con los tres sistemas responsables de mantener el equilibrio del organismo: el
Sistema Nervioso, el Endocrino y el Inmune.Esa comunicación se produce a
través de un lenguaje bioquímico por medio de neurotransmisores, hormonas y
citoquinas. Se ha descubierto la existencia de fibras nerviosas en la médula

ósea, timo, bazo, ganglios linfáticos, y las profundidaes de la matriz extra e
intra celular, que comunican al Sistema Nervioso con el Sistema Inmunológico
a través del Sistema Autónomo.
El sistema Neuroendocrino regula al inmunológico mediante hormonas
producidas por el hipotálamo y por otras que circulan por el torrente
sanguíneo. Las citoquinas modulan esa actividad nerviosa y hormonal
mediante la participación del nervio vago como así también por serotonina,
catecolaminas, noradrenalina, acetilcolina, prostaglandinas o el óxido nítrico.
Las citoquinas son capaces de generar cambios importantes nuestra conducta,
como el aumento de sueño, la fatiga,la angustia o la disminución del apetito
sexual.

Importancia del Estrés en la enfermedad
El estrés es universal e inherente a los seres vivos y forma parte de
un mecanismo de adaptación orgánica y psicológica en relación a cambios del
ambiente interno y externo. Habitualmente nuestra vida funciona grdentro de
Estrés Positivo llamado Eustres que mantiene en equilibrio a las variables
vitales. Pero cuando nuestro sistema nervioso entiende que la agresión es
peligrosa para su integridad y seguridad, ese estrés positivo se transforma en
estrés negativo o distrés. En la respuesta al estrés se distinguen tres fases:
alarma o reacción, adaptación y descompensación.
Las dos primeras fases entran dentro de lo cotidiano y beneficioso para la vida,
cursando con un leve aumento de las hormonas de estrés, al mismo tiempo
que mejoran las funciones orgánicas para adaptarse o triunfar sobre la
agresión.
La fase de descompensación se caracteriza por su negatividad, favoreciendo el
desarrollo de patologías agudas, crónicas pudiendo a veces ser mortales por la
inhibición de la respuesta inmunitario.
Factores tales como la genética y las experiencias traumáticas previas del
individuo influyen en la tolerancia y adaptación al estrés.
Antes de que nuestro sistema inmunológico “falle” y aparezcan problemas
concretos de salud, suceden procesos previos que podemos tener en cuenta.
Antes de que se produzca una caída de las defensas, ha ocurrido una
descompensación del sistema nervioso y posteriormente del endocrino que si
no se tratan a tiempo derivan finalmente en el desequilibrio del sistema
inmunitario.

Si el sistema nervioso no puede controlar este proceso en lo inmediato, a
medio plazo entrará en juego el sistema endócrino desencadenando una
respuesta hormonal.
Y si la situación se mantiene a largo plazo, intervendrá el sistema inmunitario y
nuestras defensas bajarán, pero antes los otros dos sistemas ya nos habrán
puesto en alerta con la manifestación de procesos más o menos controlables.
Por lo tanto, es fundamental que cuidemos en primer lugar nuestro sistema
nervioso, debido a que el sistema inmunitario basa su función y su equilibrio
en él.
Lic. José Ossemani

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